Arqueología de la informática I : Internet

Hoy inauguramos una nueva sección en el Blog, arqueología de la informática, para que podáis explicar a vuestros hijos cómo se realizaban antiguamente tareas que hoy en día serían impensables. Esta semana me gustaría hablar de las redes sociales, Internet y sus antepasados, porque en el día de hoy, todos tenemos múltiples dispositivos conectados a la red y con un sólo click o toque de pantalla, accedemos a contenidos de manera intuitiva, fácil y sencilla. Pero no siempre fue así.

Nos vamos a remontar entorno a veintidós años. Situémonos en el año 1995, fecha clave en la informática a nivel de usuario. La mayoría de ordenadores personales disponían de Ms-Dos en su versión 6.2 instalado en discos duros (de 1GB), cosa que iba a cambiar radicalmente con la llegada de un nuevo sistema operativo, el flamante y novedoso Windows 95. El cerebro de estos ordenadores generalmente se trataba de un i486, y para los afortunados que pudieran permitírselo, un flamante Pentium. Las pantallas, en su mayoría, se trataban de monitores de 14 o 15 pulgadas con un filtro anti radiación y anti electricidad estática para aquellos más preocupados pos su salud visual.

BBS

Imagen procedente de www.chip.de

En esta época, no existía Internet como tal (existía, pero desde España su acceso era muy pobre, apenas 40.000 ordenadores conectados). Sin embargo, había múltiples opciones de entrar en red. En mi caso yo usaba las BBS (Bulletin Board System), más concretamente entraba a Edison’s Temple. Para los que no estén muy familiarizados con la informática arcaica —y explicándolo de forma burda—, se trataba aparentemente de un teletexto como los de los televisores en el que conectabas y podías descargar pequeños programas, imágenes, vídeos —si eras muy osado y con una paciencia infinita— y además podías intercambiar mensajes en tablones o foros de discusión. Era el Internet del barrio o de la ciudad, literalmente, porque para poder acceder necesitabas realizar una llamada telefónica, y en aquella época llamar fuera de tu ciudad significaba hacer una llamada interurbana y eso encarecía el coste por minuto sustancialmente, porque recordemos que no existían aún las tarifas planas.

Para realizar una llamada a una BBS, lo más importante era disponer de un Módem. Por aquella época lo común era poseer Módems de 14.4k o 28.8k. Una vez enchufado este dispositivo al ordenador, procedías a realizar la llamada a la BBS desde el sistema operativo y si lograbas conectar, empezaba el ritual sonoro que muchos recordarán. Si no, os refresco la memoria con este vídeo, cortesía del usuario Miles Kjeller:

Tras este método de conexión —hoy en día desesperante—, procedíamos a navegar a una velocidad “de vértigo” (sic) por todo un carrusel de pantallas creadas a base de caracteres en busca de aquellos datos o archivos de nuestro interés. Eso sí, como dato importante quiero señalar que aquello no se trataba de un libertinaje de descarga tal y como lo conocemos hoy en día. Si querías descargar, debías pagar un precio en forma de ratio. Es decir, si te encontrabas con un Ratio 2:1, significaba que para descargar 1MB debías aportar primero 2MB a la BBS procedente de datos de tu disco duro. Todo ello para evitar leechers —egoístas que sólo descargaban y ocupaban la BBS sin aportar nada—. Es decir, si no cumplías el ratio, te expulsaban y no podías acceder más. De esta forma la BBS se aseguraba de estar siempre cargada de contenidos nuevos y ahuyentaba a chupópteros que ocupaban constantemente la red. Digo ocupar la red, porque una BBS consistía en un entorno de red que se encontraba instalado en un ordenador en casa del frikazo administrador que lo creó, llamado comúnmente Sysop. Para poder conectar, dependías de la tecnología que dispusiera el Sysop. Si tenía un módem conectado al ordenador, solo podía acceder una persona a la vez, si tenia dos módem, dos personas a la vez y así sucesivamente. Ahora viene el momento en el que os horrorizáis de la pedazo de tecnología que disponíamos en la época.

Supra Modem

Imagen obtenida de Wikimedia Commons

Datos técnicos aparte, digamos que eramos un usuario modelo, que cumplíamos los ratios de subida y descarga y que esperábamos impacientes a que el vetusto Módem terminara de descargar un preciado archivo. Entonces entraban en escena los peligros de las conexiones informáticas. ¡Las madres y las llamadas entrantes de teléfono! Recuerdo con pavor ese momento en el que tenías un archivo descargado al 95% después de 15 o 20 minutos de larga espera y tu madre descolgaba el teléfono para llamar a la tía Isabel. Game Over, conexión perdida. Se acabó. En efecto, para todo aquel que no lo sepa, sabed que descolgar el teléfono de casa o simplemente recibir una llamada entrante, significaba el corte de conexión de nuestro ordenador con la red. Creo que no hay muchos más comentarios que hacer al respecto. Simplemente, agradeced lo que tenéis hoy en día, ¡insensatos! Imaginad la cantidad de peligros y limitaciones a los que había que exponerse hace años para descargar archivos.

Unos pocos años después y finalizando la década de los 90, Telefónica a través de la empresa TERRA creó la primera conexión a Internet de banda ancha y sobre todo con tarifa plana, mediante tecnología ADSL. Esto supuso un importante empujón para Internet, ya que supuso el inicio de las conexiones como las conocemos hoy en día. Pero eso ya es historia moderna de la informática…

 

Comentario de lectores (1)

  1. Me ENCANTAN los artículos sobre informática en los 80 y 90, te animo a seguir 😀

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