Padres contra los deberes ¿A cualquier precio?

deberesImagen tomada de flickr

Hace muy poco participé en un debate muy interesante en mi perfil privado de Facebook sobre una noticia recientemente publicada: “Arranca la primera huelga  en España de padres contra los deberes”. Que a muchos niños de hoy en día se les infla a deberes y tareas extraescolares estamos de acuerdo una gran mayoría de padres, madres y personas en general. Pero lo que generó el mencionado debate es la medida tomada por la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado (Ceapa), la de instar a hacer huelga de deberes los fines de semana y además enviar cartas a directores de colegio, tutores y finalmente profesores, solicitando que dejen de mandar tareas a sus hijos acogiéndose a derechos fundamentales para no realizarlas.

Creo que a día de hoy la enseñanza pública española tiene grandes problemas, empezando por tener que gastarte 200€ en libros de texto para un niño de 6 años que apenas sabe leer y escribir. Un sin sentido para padres y un negocio para editoriales. Se está siguiendo un sistema que se ha comprobado multitud de veces que no funciona y que genera el fracaso escolar de decenas de niños todos los años. Por supuesto que no se puede hablar del 100% de los colegios, existen centros de altísima calidad que dentro de los límites con los que se encuentran, hacen verdaderas maravillas. Yo por ejemplo tuve la suerte de asistir a un colegio con una serie de proyectos educativos que apenas incluían tareas, y las que nos encargaban, eran de calidad. Leer libros, practicar problemas matemáticos con objetos reales —recuerdo que me llevaba a casa un set de cazos de acero inoxidable de un mililitro, un centilitro… hasta un litro y tenía que realizar problemas del tipo “John McLane con las garrafas y la fuente en la jungla de cristal 3“—, incluso de vez en cuando tareas convencionales, pero bastante liviana. Sé que fui muy afortunado por ello, porque no era lo normal, pero es que además de ser un colegio que mandaba apenas tareas convencionales a los niños, estuvo durante varios años en los primeros puestos del ranking CDI de colegios públicos de la Comunidad de Madrid. Con lo cual, una alta carga de tareas no tiene por qué estar relacionado con el desempeño del alumno.

paises con mas deberes

Ahora bien, teniendo en cuenta que casos como este no son los más comunes, si nos encontramos en la situación en la que el centro cree conveniente lo contrario y nuestros hijos traen tareas a casa, nos metemos en el debate en sí. Llamadme antiguo, pero para mí, la figura del profesor, el maestro, debería ser alguien a quien mostrar un tremendo respeto, tanto o más que a los padres, pues es una autoridad en su campoademás ya legalmente— como lo es un médico o un juez en el suyo. Es de los profesores de quien depende gran parte de la educación de los niños y eso definirá en muchos aspectos su personalidad cuando sean adultos. Como en todos los gremios, habrá profesores malos, decentes y extraordinarios, pero creo que no deberían pagar justos por pecadores. Ahora la pregunta es ¿qué pasa si como padres elegimos enseñar a nuestros hijos a desdecir y pasar por alto lo que diga un profesor?, ¿qué clase de respeto tendrá un niño hacia un maestro en el futuro?. Yo no lo sé, pero no me atrevería a averiguarlo con mi hija.

Quizá la opción de poner a los hijos en contra de los profesores pueda resultar poco afortunada —o puede que no, no tengo la verdad universal, ni lo pretendo—, pero me parece cuando menos peligroso por lo que pueda ocurrir en el futuro de ese niño o niña al que se le inculcan ciertos valores. Personalmente elegiría otras medidas y de hecho ya lo hicimos con nuestra hija. Estábamos muy descontentos con el sistema de enseñanza pública española por lo que decidímos “salirnos del sistema” y escolarizar a Mia en un método completamente distinto como es la enseñanza Montessori. Pero no tiene por qué ser la única solución, creo que hay muchas formas de quejarse y tratar de cambiar las cosas antes de meter a nuestros hijos por en medio. Más que nada porque como dije anteriormente me parece peligroso llegar a inculcar ciertos hábitos a una mente moldeable como la de un niño hacia las personas a las que confiamos su educación durante toda su infancia.

 

 

 

Comentarios de lectores (5)

  1. No se trata sólo de que se pueda perder el respeto a la figura del profe.
    Los padres somos padres y los profes somos profes (algunos las dos cosas). Si los padres sustituyen al profe suplen la responsabilidad del profe y lo que es más grave la del niño.
    ¿Y si gran parte del problema está en los grupos de whatssap de padres?
    Esto escribí hace unas semanas a este respecto:
    http://profebernabeu.com/los-deberes-y-los-padres/

  2. Totalmente de acuerdo, a veces no nos paramos a pensar en las consecuencias de nuestros actos y es cierto que últimamente los padres se creen por encima del bien y del mal. Se creen con el derecho de desautorizar profesores, de cuestionar su trabajo, de todo. Y eso, desde la ignorancia más absoluta en el ámbito educativo y pedagógico, que es lo peor. El problema no radica en los deberes (que también) el problema es efectivamente del patético programa/método educativo español. De todas formas, los padres están orgullosos cuando sus hijos empiezan a hacer todo muy pronto, ¡Si ya va a empezar a leer con 3 años! Por favor….. los niños son niños y tienen que aprender haciendo cosas de niños.No sentarlos 7 horas frente a los libros. El fracaso escolar está asegurado mientras no se deje de cargar a los niños con semejante paquete educativo que tienen que meterles a presión. Así tenemos en este país la cantidad de fracaso escolar y niños estresados … no me extraña. Genial post! 😉

  3. Completamente de acuerdo contigo. Me parece tremendo el problema que puede suponer para nuestros hijos desautorizar a un profesor. Tienen que aprender a respetar, dialogar, hacerse oír… pero siempre desde el respeto, y no obedecer a la persona que les está creando el problema y así se acaba el problema lo que les trae es un problemón. En fin…. que no sé a dónde vamos a llegar….

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