No soporto a Caillou

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Lo puedo decir más alto pero no más claro. No me gusta CaillouMe pone de los nervios desde el inicio de su chirriante cabecera del programa, hasta que finaliza y por lo que me he fijado, no soy el único que así piensa. He hecho una búsqueda por curiosidad antes de escribir estas lineas y nuestro amigo Google me ha mostrado que hay toda una comunidad de Padres, Madres y gente en general que no le traga, ¡Y como les entiendo!

No soy un entendido en Psicología y menos en especialización infantil, pero me imagino que hoy en día quienes se encarguen de desarrollar un producto para niños pequeños estará asesorado de alguna forma por algún tipo de psicológico o eso es al menos lo que yo esperaría.

Todo comenzó una tarde-noche de un día cualquiera en casa. Me encontraba en casa con mi hija y mi mujer (la también bloguera: hanacidounamama.com) y se hizo la hora de bañar a la pequeña de la casa. A Mia le encanta bañarse. Se lo pasa estupendamente jugando con el agua, con su pompero de jabón y sus juguetes acuáticos. Cual fue mi sorpresa cuando al anunciarle tan esperado momento, su reacción fue la de salir corriendo por el pasillo mientras gritaba: “—¡No quiero bañarme!—”

Tras unos instantes de desconcierto, conseguimos que viniera al baño y tratamos de convencerla de que se trataba del momento que tanto le gustaba normalmente. Entre tanto, mamá solicitó ayuda a Mia para ir echando sus juguetes al agua. Pero su respuesta de nuevo nos dejó ojipláticos al lanzar contra el suelo uno de sus juguetes mientras repetía las mismas palabras: “—¡No quiero bañarme!—”

El resumen del resto del baño fue que una vez entró al agua y empezó a jugar con sus juguetes, se le pasó esa especie de rabieta y la cosa quedó en otra anécdota más.

Unos días después, me encontraba junto a Mia viendo vídeos de dibujos animados, cuando me pidió poner un capítulo de Caillou. Hasta entonces nunca me había hecho mucha gracia la serie más allá de lo insoportable de la canción inicial de la serie, momento en el que desconectaba mis sentidos y empezaba a dar rienda suelta a mi imaginación al más puro estilo Homer Simpson. Pero ese día algo me hizo salir de mis mundos imaginarios. Escuché al susodicho niño decir algo que me hizo empezar a prestar atención al capítulo. Juzgad vosotros mismos:

¡Alto!, ¡Paren las rotativas! Caillou había hecho exactamente lo mismo que mi hija unos días antes en su hora del baño o mejor dicho, era ella quien reprodujo lo que había visto en un capítulo de dibujos animados de una de sus series favoritas.

Empecé a visionar por encima varios capítulos de la serie y ¡premio! Caillou es un niño que se porta mal, grosero, maleducado y lo que decían nuestras madres de algunos amigos cuando eramos pequeños: “—¡Ese niño es una mala influencia!—” y mientras tanto sus padres pasan de todo. En efecto, esos dibujos me parecen una influencia muy negativa para nuestros hijos. Sí, lo sé, parece la típica serie familiar y de buenos hábitos, no se dispara ni se mata a nadie, no hay duelos a muerte, pero me resulta bastante peligrosa en cuanto a algunas conductas que al menos mi hija tomó tras ver esa serie.

Señoras y señores productores de los dibujos de Caillou. ¿Que clase de valores o conductas esperan que los niños aprendan de un personaje que se comporta de esa manera? Si esos dibujos fueran orientados en plan didáctico a Padres primerizos que tuviéramos que aprender a tratar las rabietas de nuestros hijos, podría tener un sentido, pero ¿darles ideas para comportarse de esa manera? No lo entiendo, la verdad.

Caillou, desde hoy ¡yo también pertenezco a tu lista de Haters!

 

Comentarios de lectores (4)

  1. A mi no me gusta nada ese niño y por suerte a mi hijo tampoco.
    Recuerdo un capítulo en que Caillou jugaba solo en el salón mientras su mamá leía en el sofá.
    Caillou – ¿Mamá juegas conmigo?
    Mamá – No me molestes Caillou, ¿no ves que estoy leyendo?

    A tomar por saco, cada vez que sale en la TV cambio el canal.

  2. Yo se lo digo a mi hijo que lo ve de vez en cuando. No me gusta Caillou. Es muy ñoño y lloriquea por todo y luego los niños lo repiten todo. Como tú dices, una mala influencia.

  3. La verdad es que ya de antes de nacer “lapeque” no lo aguantaba,y cuando nació, yo le ponía pocoyo. Pero basta con no querer algo para que luego a ella le encante y te lo pida. A mi algo que siempre me ha molestado, a parte de lo que habéis contado,en varias ocasiones que tanto Rosi como el le dicen al gato tonto. Mi hija lo soltó tras escucharlo y me quedé igual. De hecho hubo un tiempo que se lo quite y hasta más mayor no lo volvió a ver.

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